Las mariposas del carpintero

Aletea, ven, aletea.
Altea, ven
en picada.
Que mis nalgas sean las hojas de una flor caníbal
el sudor de mi culo el néctar que te atrapa.
Ven, pásame la lengua por el pistilo de tela
estíralo hasta causarme dolor, házme sufrir.
Ven, escarba con tu pico de carpintero loco y salvaje.
Ven, derrama tus mariposas ardientes sobre mi espalda.
Tus mariposas líquidas y febriles.
Que tu alucinación las haga multicolores.
Que sea una sicodelia de alas.
Y entonces, agotado, cae sobre mí
y aplástalas.


Links to this post:
Crear un vínculo
<< Home